9.8.17

Las Tom Girls de G.B. Jones

I Am a Fascist Pig #3, G.B. Jones, 1985
Impreso en J.D.s #1creado por G.B. Jones y Bruce LaBruce, 1985
 [Fuente]
Uno de los herederos más interesantes del linaje de Tom of Finland es G. B. Jones, una artista de Toronto que ha estado activa en la escena queer desde la década de los años 80. En 1985 ella y Bruce LaBruce publicaron un zine queer muy influyente llamado J.D.s (abreviatura de "delincuentes juveniles" en inglés). En febrero de 1989 Jones y LaBruce escribieron un manifiesto titulado "Don’t Be Gay" que apareció en las páginas de Maximum Rock and Roll. Según ZineWiki, el artículo tuvo el efecto de desatar una cultura punk queer.

 "Don’t Be Gay" por G.B. Jones y Bruce LaBruce, 1989
Reimpreso en HOMOCORE #7, creado por Tom Jennings, 1991
En la década de los 80, Jones comenzó una serie de dibujos que representaban, en el estilo de Tom of Finland, policías, criminales y demás teniendo diversión macho gay, solo que con un giro: todos los personajes de las imágenes eran mujeres. Jones llamó a la serie "Tom Girls", un juego de palabras que hace referencia a Tom of Finland, así como una apelación a las chicas-que-actúan-como-chicos con la que gran parte de lesbianas están probablemente familiarizadas.
En lo más parecido que Jones tiene a una página web, la artista es descrita como "una persona abiertamente queer, hecha-a-sí-misma en la tradición punk rock, artista, cineasta, músico de rock, escritora y editora de zines"; su serie "Tom Girls" se caracteriza por ser una "reelaboración detallada de la erótica gay masculina estereotipada de Tom of Finland".

8.8.17

Tom of Finland

Tom of Finland (1920-1991), 'Untitled' (No. 1 de la serie Motorcycle Thief), 1964

El espacio queer está quizás mejor ejemplificado no en los edificios, sino en la fantástica imaginación de Touko Laaksonen, más conocido como Tom de Finlandia (1920-1981). Laaksonen dibujó como amateur para revistas de músculos americanas a partir de 1957, pero fue en 1973 cuando dibujó profesionalmente a tiempo completo, y en 1978 cuando alcanzó el estatus de celebridad a través de su amistad con el fotógrafo Robert Mapplethorpe y otros. Mientras Mapplethorpe estetizaba el cuerpo queer (principalmente masculino) hasta el punto de convertirse en una abstracción, Laaksonen lo mantenía realista. Su realidad no tiene ninguna pretensión de belleza en absoluto: grotescamente obsceno en su mayor parte, todo agujeros abiertos y paquetes abultados, representa un mundo de sexo incesante en cualquier combinación. Y a diferencia de Mapplethorpe, también lo representa en el espacio, mostrando (como Betsky y Rifkin señalan) el sexo en relación con el entorno espacial, utilizando cualquier espacio asequible como ventaja, o un refugio sexual improvisado. El espacio define y narra los escenarios sexuales descritos, pero también deja claro cómo el espacio atenuado tiende a ser: una sauna o bar a lo sumo, pero más a menudo sólo una pared o un arbusto. Nadie más describe tan bien el carácter provisional de un espacio en el que la más mínima cosa puede despertar excitación. Es también un conjunto de clichés que en realidad sólo se manifiestan en algunas partes específicas del mundo, y en la imaginación excitada de Tom of Finland. En esta visión del mundo los hombres gays están siempre listos para el sexo, y la arquitectura (tal y como es) está subordinada a ese propósito.
J. WILLIAMS, Richard, Sex and Buildings, 2013, p. 174 [Traducción propia]

28.7.17

El Acumulador de Orgón

 
Wilhelm Reich tratando una paciente con orgón.
The U.S. and Drug Administration.

El Acumulador de Orgón: Teoría y Práctica

El acumulador de orgón no es una máquina en absoluto, sino más bien un mueble casero, que tiene cierta semejanza con una Jaula de Faraday (una pieza estándar de equipo científico utilizado para bloquear los campos eléctricos). No tiene piezas móviles aparte de la puerta, ni componentes eléctricos, aunque a veces tiene una lámpara de lectura. Del tamaño de un frigorífico, está hecho de la superposición de material orgánico y no-orgánico, con tres o más capas, hasta veinte, indicando el número de capas el poder terapéutico. (Orgonics, una de las pocas empresas en los Estados Unidos que actualmente fabrica acumuladores, ofrece una versión de veinte capas por $3000; en sus propias palabras es tan potente que sólo debería utilizarse ‘al aire libre, por profesionales’.1) La superficie externa del acumulador debía barnizarse con goma laca, no sólo por durabilidad, sino también por su capacidad para repeler la humedad que destruye el orgón. El acumulador está hecho de seis paneles, unidos entre sí con tornillos para hacer una caja plegable para permitir su transporte. A Reich no se preocupaba de la composición precisa de los materiales. Prefería fibra de vidrio para el relleno, pero sugería que si no se disponía de esta, ‘fieltro de algodón’ podría ser un sustituto adecuado; del mismo modo el panel de hierro podría reemplazarse por lana de acero fijada con malla de alambre.

[...]

La teoría no demostrada del orgón derivó de las investigaciones de aficionado en las ciencias naturales que Reich hizo en 1939. En una de las fases frenéticas características de Reich, durante las cuales todo parecía estar conectado, se fascinó con lo que él llamó ‘bions’, partículas subcelulares que parecían estar cargadas de energía. En un experimento temprano, Reich describió la elaboración de una sopa ‘rica en bion’ ​​de ‘carne, patatas, verduras de todo tipo, leche y huevos’, que cocinó y puso bajo el microscopio. Cualquiera que lo hubiera visto, admitió Reich, habría pensado que estaba loco.Notó movimiento en estas formas aparentemente no vivas y especuló que representaban una forma de energía universal y desconocida, que llamó orgón, un neologismo específicamente diseñado para referirse al orgasmo. En el ser humano, la sexualidad era la expresión clave del orgón, y las terapias de Reich fueron diseñadas para darle tanta libertad de expresión como fuera posible, aunque normalmente sin llegar al sexo real. Reich pensaba que el orgón también tenía manifestaciones atmosféricas, alegando que se podía ver como una radiación azulada por la noche y que era responsable del color del cielo.3

Diagrama Simplificado del Acumulador de Energía Orgónica.
The Orgone Accumulator Handbook.

El acumulador de orgón fue diseñado para concentrar tanto orgón atmosférico como fuese posible, y mantenerlo cerca del cuerpo. Como sostenía Reich, el orgón era ‘retenido’ por material orgánico, y repelido por los metálicos, por eso la alternancia de capas ‘dirigía’ desde el exterior hacia el interior. El uso terapéutico del acumulador era tan abierto como su construcción. En el manual de construcción, Reich escribió sobre la necesidad de sesiones regulares diarias y la necesidad de mantener el cuerpo a una distancia de unas pocas pulgadas de las paredes del acumulador. Pero aparte de eso, no había reglas. ‘No hay ninguna regla mecánica como cuánto tiempo debe uno sentarse en el acumulador’, escribió Reich. ‘La persona sensible, después de un tiempo, habrá “tenido suficiente”’. Lo que la ‘persona sensible’ sentiría era igualmente abierto. Después de cierto tiempo, el usuario sentiría 'calor', 'cosquilleo', 'relajación', un 'cierto enrojecimiento de la cara', pero nada más. Reich señaló que las sensaciones pueden llegar a ser desagradables si se supera el nivel ‘seguro’ de orgón, notando ‘presión en la cabeza, náuseas leves, malestar general, mareos’. En tales casos, ‘uno simplemente deja el acumulador y toma un poco de aire fresco y los síntomas de sobrecarga simplemente desaparecen’.4 Se podía usar ropa, ya que el orgón podía penetrar fácilmente las fibras naturales. Sin embargo los devotos del acumulador solían tomar sus sesiones desnudos.
Se hicieron afirmaciones notables acerca del acumulador como herramienta terapéutica. Podía retardar tumores cancerosos y tratar cualquier cosa, desde la anemia a las bacterias vaginales.5 Sin embargo, lo que más fascinaba a Reich, y lo que más alarmaba a sus enemigos, era el potencial del acumulador como un dispositivo para aumentar el rendimiento sexual. Reich estaba convencido de que podía aumentar lo que él denominó ‘potencia orgásmica’, o la capacidad de los seres humanos para lograr una descarga de energía satisfactoriamente completa después del orgasmo. Reich pensaba que la mayoría de las personas eran ‘orgásmicamente impotentes’, lo que no quiere decir que no fueran capaces de tener relaciones sexuales, sino que su experiencia sexual era incompleta. La potencia orgásmica permitía una liberación completa de energía que se podía medir como descarga eléctrica con los instrumentos apropiados. La terapia con el acumulador no tenía fin, como Reich indicó, sus efectos terapéuticos son notables con el uso repetido y regular durante un largo período, difícil de medir o confirmar. Ésta era la posición de Reich en la acusación de la FDA (Food and Drug Administration); en todos aquellos casos en los que su efecto terapéutico fue cuestionado, Reich argumentaba que el beneficio sólo podía sentirse durante un período de tiempo más largo.

[1] Ver www.orgonics.com, visitado el 8 de junio de 2010.
[2] W. Reich, People in Trouble (New York, 1953), Apéndice. Ver también Sharaf, Fury on Earth, p. 221.
[3] El color azul del cielo es indiscutiblemente el resultado de la dispersión de la luz en la atmósfera terrestre; el azul predomina sobre otros colores en el espectro debido a su corta longitud de onda.
[4] J. Greenfield, Wilhelm Reich vs. the USA (New York, 1974), pp. 368-74.
[5] Se aseguraba que el acumulador se podía usar en los siguientes casos: 'anemia, dolores de cabeza, resfriados agudos y crónicos, alergia al polen, reumatismo, artritis, úlceras varicosas, enfermedades crónicas, moratones, cortes, lesiones, abrasiones, heridas, quemaduras, sinusitis, migraña, hipertensión vascular, presión arterial alta, insuficiencia cardíaca descompensada, tumores cerebrales, arteriosclerosis, ataques apopléticos, inflamación de la piel, conjuntivitis, inmovilización de bacterias vaginales, fatiga crónica, desnutrición, diabetes. USA vs. Wilhelm Reich 1954-7, Denuncia por Orden Judicial (10 de febrero de 1954), p. 18, www.wilhelmreichtrust.org/complaint_for_injunction.pdf.

J. WILLIAMS, Richard, Sex and buildings, 2013, p. 54-57 [Traducción propia]

29.4.17

Carlo Mollino, arquitecto kinky

ERÓTICA 

¿Y qué hacer de Mollino, arquitecto, diseñador de interiores, fabricante de muebles, ingeniero, fotógrafo, diseñador de moda, diseñador de automóviles, inventor de patentes, novelista, piloto acrobático,campeón de esquí, piloto de carreras de automóviles, profesor de arquitectura? Marginado en la historia de la arquitectura como "enigmático," "inconformista," "esquivo," "individualista," "lobo solitario," "problemático," "caso único," "marginal," "especial," "excéntrico," "turbulento," "santo maldito," "diva," "diabólico," "adorador de lo oculto," "no-convencional a toda costa," "depravado," "erotomaníaco," "kinky," y "peligroso," a Mollino no se le puede intimidar y hay un sentido irreductible de lo ilícito.


Casa Miller

En 1936 Carlo Mollino hizo un apartamento para él, Casa Miller en Turín, pero en realidad nunca vivió allí. El espacio fue diseñado para albergar sus fantasías. Lo usó para fotografiar a amigas y clientes. Era un escenario para fantasías eróticas, con cada detalle organizado para facilitar los mejores ángulos de cámara.

Imágenes Polaroid 

En 1960, dió un paso más allá, diseñando un apartamento secreto que ni siquiera sus amigos más cercanos conocían, Casa Mollino en Via Napione, Turín. A diferencia de la Casa Miller, las mujeres que fotografió eran mujeres que nunca había visto antes y que nunca volvería a ver. Cruzaría las calles y los clubes de Turín e identificaría a las mujeres a las que su chofer se acercaría más tarde y les ofrecería una cantidad enorme de dinero para encontrarse con Mollino en su apartamento. Pero Mollino nunca tuvo relaciones sexuales con ninguna de ellas. Se vestirían con trajes diseñados por Mollino, incluyendo los zapatos, los velos, la ropa interior, etc. Mollino tomó miles de imágenes Polaroid para un álbum secreto. La fantasía era que estas mujeres lo acompañarían en la otra vida. Todo el apartamento fue diseñado como una tumba, con toda la parafernalia del paso seguro al más allá. Dormía en una cama diseñada como un barco para cruzar el último río, rodeado de mariposas, icono de la reencarnación.


COLOMINA, Beatriz, WIGLEY, Mark, Are We Human? Notes on an Archaeology of Design, Lars Müller Publishers, 2016, pp. 191-193

20.4.17

El placer de la restricción según Tschumi

Bernard Tschumi, Ad no. 5
BONDAGE
En 1976-77, Bernard Tschumi hizo una serie de polémicos “Advertisements for Architecture”, cada uno como una especie de manifiesto visual. Se publicaron por primera vez acompañando sus propios artículos en revistas de arquitectura y arte como Oppositions, Architectural Design, Space Design, y Studio International  y fueron expuestos como carteles en galerías como PS1 y Artist Space. Al final se convirtieron en una serie de postales y se vendieron exitosamente.
Bernard Tschumi, Ad no. 8
Haciendo una parodia a la publicidad comercial, cada anuncio es una imagen llamativa, a veces chocante, acompañada de un eslogan. Cada uno es transgresivo. Todas las convenciones del buen diseño se tiran por la ventana. Literalmente. Una imagen de alguien lanzado desde una ventana va con el lema: “Para apreciar realmente la arquitectura, puede que incluso tengas que cometer un asesinato”. Otro muestra la imagen de una persona semidesnuda completamente atada con cuerdas gruesas, intrincadamente anudadas. El texto sugiere que la arquitectura es una forma de bondage placentero a través de las restricciones de las reglas auto-impuestas: “El juego de la arquitectura es un juego complejo con reglas que puedes romper o aceptar. Estas reglas, como tantos nudos que no se pueden desatar, tienen el sentido erótico del bondage: cuanto más numerosas y sofisticadas son las restricciones, mayor es el placer”. Otro anuncio muestra Villa Savoye, el edificio canónico de Le Corbusier, en estado de deterioro, y se deleita en su erotismo: “Se sabe que la sensualidad supera hasta los edificios más racionales: la arquitectura es el arte erótico definitivo. Llevada al exceso revelará los indicios de la razón y la experiencia sensual del espacio. Simultáneamente.”
Bernard Tschumi, Ad no. 3

Los anuncios coinciden con un conjunto de ensayos interrelacionados sobre la relación entre la arquitectura y la transgresión, el erotismo, la violencia, el placer y los límites, profundamente influenciados por Georges Bataille, Roland Barthes, Antonin Artaud y Philippe Sollers, como queda claro y de forma polémica en los títulos de Tschumi: “Architecture and Transgression” (1975), “The Pleasure of Architecture” (1977), “Architecture and Limits” (1980), “Violence of Architecture” (1981). Tschumi desafía a los diseñadores a considerar la posibilidad de que no haya tal cosa como un diseño inocente. La definición y ocupación más básicas del espacio tiene resonancias ilícitas. 
Cualquier relación entre un edificio y sus usuarios es una relación de violencia, ya que cualquier uso implica la intrusión de un cuerpo humano en un espacio dado, la intrusión de un orden en otro ... El amor a la violencia, después de todo, es un placer antiguo. ¿Por qué la teoría arquitectónica se ha negado a menudo a reconocer tales placeres y siempre ha afirmado (al menos oficialmente) que la arquitectura debe ser agradable a la vista, así como cómoda para el cuerpo?... El placer de la violencia se puede experimentar en cualquier otra actividad humana.1
La moralidad del diseño tan anunciada resulta ser una máscara de disimulo. Las líneas controladas del diseño son exactamente eso: control, autoridad, restricción, represión y placer.

[1] Bernard Tschumi, “Violence of Architecture”, Art Forum, (September 1981) 44-46

COLOMINA, Beatriz, WIGLEY, Mark, Are We Human? Notes on an Archaeology of Design, Lars Müller Publishers, 2016, pp. 186-188