20.5.20

¿Vida en Urania? por Federica Buzzi

Alegoría de la astronomía (Urania), Francesco Cozza, de 1660 a 1670

24 de mayo, 2019. URANIA 

Un colectivo anarco-queer deambula por el espacio exterior de Florencia, Italia. Lxs excéntricxs astronautas aterrizan en un planeta abandonado y deciden okuparlo – este cuerpo celeste se llama Urania y lxs pobladorxs se llaman a sí mismxs uranesse. 

Si miras la Tierra desde el espacio, verás a Urania donde el tejido suburbano de Florencia se desvanece gradualmente en sitios industriales, carreteras y pueblos. Urania se encuentra entre una parada de camiones, un vertedero ilegal, el final del parque de la ciudad conocido por el tráfico de drogas y el cruising, no lejos del campamento de casas rodantes de la comunidad romaní, y justo en el lado opuesto del río frente a un área de viviendas sociales de los años 60 económicamente desfavorecida. En lugar de sentir el tirón de la gravedad hacia el centro de la ciudad, Urania orbita hacia los márgenes habitados por traficantes de drogas, trabajadorxs sexuales, personas sin hogar, migrantes, minorías étnicas, desempleadxs y pobres, todos los sujetos que "viven fuera del marco familiar y reproductivo, así como en los márgenes de la lógica del trabajo y la producción”(Halberstam 2005, 10). 

Al igual que cualquier misión espacial importante, como Apolo 11, Urania también hace referencia a una deidad griega. Urania es la diosa del amor "celestial" que, según el antiguo poeta griego Hesíodo, fue concebida sin una madre de los genitales cortados de Urano. Esta historia de reproducción artificial y castración es el mito de origen perfecto para la Urania divina anti-normativa y anti-patriarcal, la protectora de lxs uranesse descrita como "la diosa de lxs queers, lesbianas, putas, unicornios, pervertidxs y aquellxs individuxs libres de heteronormatividad" (Urania Queer Squat 2019). 

El mito de Urania fue una inspiración para el escritor y pionero de los derechos gays Karl Heinrich, quien en la década de 1860 acuñó el término "uraniano" para describir a las personas que encarnan un "tercer sexo", que "amaban de manera diferente". Lxs uranesse son uranianos en su búsqueda del amor y la amistad más allá del romance y la pareja, por métodos alternativos de alianza "opuestos a la hegemonía de la cultura dominante, pero también de la normatividad de la cultura gay y lésbica" (Halberstam 2005, 161). 

Aquí tenemos una conflagración de nombres: la musa de la astronomía, representada en la iconografía tradicional balanceándose en un globo azul, también llamada Urania. De manera similar a la musa tambaleante, lxs uranesse son vacilantes con respecto a las posturas políticas que son difíciles de conciliar. Entre un movimiento anarquista que culpa a la política del cuerpo queer por obstruir el trabajo "real" del activismo, y una comunidad LGBTQI a menudo apolítica que se transforma en el modelo heterosexual, Urania prefiere tambalearse sin cesar. 

Urania no sólo existe en mito y literatura, existe en el espacio. En este edificio vacío en las afueras de Florencia, lxs uranesse finalmente pudieron "establecer [su] presencia, expresar [sus] deseos libremente, sustraer un espacio pequeño pero enorme de las fuerzas del Estado, el patriarcado y el hetero-sexismo" (Urania Queer Squat 2019). Se las arreglaron para traer agua y electricidad, y organizaron el espacio para formas de vida colectiva. A pesar de la ausencia de electrodomésticos básicos, como una fuente de chocolate decente, la villa puede albergar conciertos, talleres sobre cultura queer, un club de cine, noches de karaoke, representaciones teatrales, sesiones de corte y tinte, una biblioteca de zines y una tienda gratuita. Urania está construida y mantenida colectivamente por sus ocupantes y aquellxs que simpatizan con el proyecto. Los principales trabajos de renovación se llevan a cabo dentro de un marco que incluye momentos de intercambio de conocimiento práctico y discursivo, incluyendo tanto talleres de soldadura como lecturas de teoría transfeminista. 

No todxs están listxs para una expedición en Urania, por lo que lxs uranesse a menudo se aventuran en el vecindario cercano e intentan crear conexiones con la gente local a través de la distribución de panfletos o cine al aire libre en la plaza. Urania se ha convertido en un espacio para el contacto entre clases y entre generaciones, donde lxs adolescentes locales pueden fumar marihuana y hablar de género, lxs migrantes pueden pasarse y quizás cargar sus teléfonos, aquellxs que lo necesitan pueden encontrar un alojamiento temporal. 

Urania no sólo existe en el espacio, también existe en el espacio exterior. Su planeta regente es Urano, conocido en astrología como el planeta de la libertad, la revolución, el cambio y las ideas radicales. Urano es también el planeta más frío del Sistema Solar, ubicado a 2.871 billones de kilómetros del Sol, en el interior cósmico. Al igual que Urano, Urania también está lejos del centro de atención resplandeciente. Su posición periférica es, en ciertos aspectos, favorable: sigue siendo un territorio remoto y desconocido donde podría suceder cualquier cosa, incluidas las lluvias de diamantes. 

Las narrativas de identidad queer a menudo están vinculadas a una migración voluntaria desde la periferia de mente cerrada y opresiva a la ciudad como un espacio de posibilidades, encuentros y transgresiones. Urania, en cambio, siguió la trayectoria opuesta de un cuerpo en el espacio. Durante varios años, antes de establecerse en Urania, el colectivo estuvo activo en el centro de la ciudad de Florencia, ofreciendo un escenario alternativo dentro del centro de la ciudad sujeto a un proceso incesante liberador, donde los únicos "espacios queer" tolerados son los puntos metronormativos de consumo complaciendo los deseos de las comunidades sexuales masculinas blancas gay. Entonces, cuando surgió la oportunidad de okupar un espacio fuera del municipio, lxs uranesse salieron de la atmósfera sofocante de Florencia. Desafortunadamente, incluso en la parte más alejada de la exosfera de la ciudad, Urania permanece constantemente bajo control y amenaza de desalojo por parte de las fuerzas policiales y la privatización. 

Urania es un experimento de anti-urbanismo queer, desafía la afirmación de que la identidad queer es inseparable de lo urbano. Mientras que la ciudad era el escenario para hacer frente a la gentrificación y desafiar la represión, la zona rural ofrece la oportunidad de experimentar formas de vivir y crear cultura bajo diferentes premisas. Sin embargo, no tiene mucho que ver con la idea romántica de una comuna que disfruta de una vida pacífica y libre en el campo. El contexto rural donde se ubica no es salubre, ni bonito, ni idílico. Para muchxs uranesse, el campo generalmente no es un retiro, sino un lugar de trabajo: cuando nos reunimos para hacer algunas preguntas antes de escribir de este artículo, todxs están a punto de partir para pasar el mes de septiembre trabajando en Francia para la cosecha. Consideraron cultivar verduras en Urania, pero es probable que el suelo esté contaminado por el vertedero ilegal cercano, por lo que no se recomienda el cultivo. Lxs uranesse no son agricultorxs rurales queer, son aliens que intentan pasarlo lo mejor posible en la superficie rica en metano de Urania. 

7 de enero, 2020. HYPERURANIA 

El premio Nobel de física de 2019 fue otorgado a los astrónomos suizos Michel Mayor y Didier Queloz por su descubrimiento del primer planeta más allá de nuestro sistema solar. (Devlin, Hannah / Sample, Ian 2019) Todavía se están descubriendo mundos nuevos y extraños, lo cual desafía nuestras ideas preconcebidas sobre los sistemas planetarios e incita a lxs científicxs a revisar sus teorías. Lxs uranesse dieron un pequeño paso en Urania, mostrando que podría haber formas de vida alternativas más allá de las estructuras de poder existentes en el espacio exterior queer. Urania no se forma a través de la terraformación, un proceso bastante poco imaginativo de transformar un planeta para que se parezca a la Tierra, por el contrario, se niega completamente a aceptar los modelos terrestres. Especialmente en este momento de crisis ecológica y social, se debe considerar seriamente habitar la Tierra como si fuera un planeta diferente, en lugar de habitar nuevos planetas como si fueran la Tierra. 

Después de haber sido advertidxs de un desalojo inminente, lxs uranesse decidieron partir elegantemente de Urania en sus propios términos. Comenzó como una TAZ (Zona Autónoma Temporal), un experimento de transfeminismo y anarquismo de unos pocos días de duración, Urania se desarrolló en el transcurso de siete meses y reunió a diversxs individuxs, grupos y experiencias. Desvinculado de su presencia física, Urania puede ascender al Hyperuranion, ese mundo detrás de la bóveda celeste habitada por las ideas de cosas reales, y regresará, tal vez pronto, a otros planetas. 

Un agradecimiento especial a Spyros de Urania Queer Squat. 

Imagen del planeta Urano tomada por la nave espacial Voyager 2 en 1986

FEDERICA BUZZI 
Comisaria independiente, escritora y trabajadora cultural que vive en Bruselas. También conocida como el cerebro detrás de DEMIMMONDE, una plataforma que explora los asuntos sucios en la arquitectura y más allá.

"Life on Urania?" en quintacolonna.eu, visitado el 19/05/2019 [Traducción propia]

31.3.20

Consejos para ser unx buenx aliadx de las personas trans BAME, por Sabah Choudrey

Los 10 mejores consejos para ser unx buenx aliadx de las personas trans BAME1
1 REVISA TU PRIVILEGIO
El hecho de que tengas privilegios no te convierte en una mala persona o unx malx aliadx – todxs tenemos privilegios. Parte de ser unx buenx aliadx es la autorreflexión crítica y ser consciente de tu privilegio, así que piensa en las formas en que tienes poder en la sociedad como persona blanca o persona cis; reconócelo y asume responsabilidad por ello. Y no tengas miedo de escuchar que lo estás haciendo mal; parte de ser unx buenx aliadx es ser capaz de pedir perdón.
2 NO TRATES A LAS PERSONAS COMO TOKENS2 O TICKS PARA RELLENAR CASILLAS
Las personas trans BAME no son ticks en casillas para ganar puntos de aliadx, y tener un amigx o trabajadorx BAME no te convierte automáticamente en unx buenx aliadx, ni te hace incapaz de ser racista. No todas las personas BAME son iguales, ni tienen las mismas opiniones. Reconoce que hay falsa inclusividad y los errores cuando ocurran, y evita el tokenismo.
3 ESTATE DISPUESTX A ESCUCHAR
Lo más importante que puede hacer es escuchar las voces de las personas trans BAME. Escuchar a alguien que ha vivido la experiencia de un problema es muy importante y te ayudará a comprender el núcleo del problema, y es la mejor manera de educarte a ti mismx.
4 NO ASUMAS QUE SABES CÓMO ES EL RACISMO
El racismo es sutil e insidioso, y no siempre es tan obvio como el KKK. El racismo adopta muchas formas y significa muchas cosas, incluidas las microagresiones y la discriminación que es institucional, cotidiana y multidireccional.
5 HAZ TUS TAREAS
Infórmate sobre los problemas trans BAME. Ser unx buenx aliadx no es buscar a alguien que te enseñe acerca de las personas con las que quieres ser aliadx – es asumir la responsabilidad de ti mismx.
6 NO HAGAS SUPOSICIONES
El hecho de que una persona se identifique con un grupo no significa que no pueda identificarse como parte de otro grupo. Aprender sobre la interseccionalidad te ayudará a comprender que nuestras identidades son complejas y, a veces, no visibles, pero nos afectan de todos modos. Hay identidades BAME que no son visibles, lo que significa que las necesidades no siempre son obvias, por ejemplo, una persona de raza mixta que pasa por blanca todavía se verá afectada por el racismo.
7 MANTÉN UNA MENTE ABIERTA
Estate abiertx a comprender que la forma en que aprendiste sobre género o las palabras que usas para describir tu identidad de género no son las únicas. El género se experimenta de manera diferente en todo el mundo, ya que las personas se socializan de manera diferente en otras culturas y religiones. Las personas BAME pueden experimentar disforia racializada y conceptos de masculinidad y feminidad racializados.
8 NO JUEGUES A "LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE LAS OPRESIONES"
Ser unx aliadx no se trata de comparar quien tiene una vida más difícil o de comparar unas opresiones con otras. El hecho de que alguien sea trans no significa que sepan lo que es ser BAME o que no puedan ser racistas. No hay ganadores ni perdedores de quién es el más oprimido. Es posible que múltiples grupos afronten la opresión, no ignores la interseccionalidad.
9 ESTATE DISPUESTX A LUCHAR CONTRA LXS INTOLERANTES Y LA INJUSTICIA
Promueve la igualdad y la justicia racial en tu comunidad. Si te sientes cómodx, cuestiona a tus amigxs y compañerxs por su racismo, incluso cuando no haya personas BAME a tu alrededor. Estarán más abiertos a escucharte y te dará la oportunidad de conseguir una repercusión de verdad.
10 NO DEJES DE INTENTARLO
Sigue intentándolo y luchando por la justicia racial y la igualdad. No pasa nada/no importa si sigues cometiendo errores, ya que es un proceso de aprendizaje. Sé compasivx contigo mismx y con los demás, y date tiempo y espacio para crecer.
CHOUDREY, Sabah, Inclusivity: Supporting BAME trans people, Gender Identity Research & Education Society (GIRES), 2016. [Traducción propia]

[1] 
"BAME" es la abreviación de "Black, Asian & Minority Ethnic", y se utiliza para referirse a personas negras, asiáticas y minorías étnicas (incluidas las identidades africanas, del Medio Oriente, indígenas y de raza mixta). A veces escrito como "BME".

[2] El tokenismo es la práctica superficial y simbólica de inclusión de minorías para dar una imagen de diversidad y así evitar acusaciones de discriminación. Token es una persona perteneciente a un grupo minoritario que se emplea como icono representativo de ese grupo más que como individux. El término en inglés, tokenism, surgió en los años 60 en el movimiento afro por los derechos civiles en Estados Unidos, y apareció publicado por primera vez en un artículo de Martin Luther King Jr. en The New York Times Magazine en 1962.

14.2.20

Los Baños Públicos necesitan ser Seguros y Accesibles para Todxs, por Anja Neidhardt

Los baños públicos, tal como los conocemos hoy en nuestra sociedad occidental, están diseñados en torno a la segregación de las personas en "hombres" y "mujeres": antes de entrar, tenemos que decidir en función de su respectiva señalización entre los baños para hombres y aquellos para mujeres. Cualquiera que sea la puerta por la que pasamos, generalmente nos encontramos en un gran espacio que contiene lavabos y cubículos (y, en el de los hombres, a menudo una serie de urinarios). Si hay una tercera puerta, generalmente lleva un símbolo de una persona en silla de ruedas – una señal que, cuando se compara con las otras dos, parece sugerir que las personas con diversidad funcional no tienen género – y conduce a una habitación con instalaciones que incluyen un lavabo accesible para silla de ruedas para usuarixs con diversidad funcional. Mucho más allá del ámbito de la señalización, el diseño de los baños públicos es problemático – aquellos para personas con diversidad funcional, por ejemplo, con frecuencia no alcanzan la accesibilidad prometida.

Señalización de baño de género-neutro, Baby Wale Restaurant DC.
Surgen muchas preguntas: ¿Por qué algunos edificios ofrecen menos baños para mujeres que para hombres? ¿Por qué el diseño de los baños públicos trata a las mujeres y los hombres de manera desigual? ¿Por qué los cambiadores para bebés se colocan principalmente en los baños de mujeres? ¿No hay padres con bebés que necesiten tales cambiadores? ¿Que deberían hacer? ¿Por qué los baños accesibles a menudo están cerrados y las llaves fuera de alcance? ¿Cómo deben maniobrar las personas que menstrúan ante la segregación espacial del inodoro y el lavabo? ¿Qué pasa con aquellxs que no se identifican como hombre o mujer? ¿Y aquellxs que no se ajustan a los estereotipos de género en su apariencia? El diseño actual de nuestros baños públicos, de hecho, discrimina a la mayoría de la población.

Los baños públicos no sólo se segregan entre "hombres", "mujeres" y "personas con diversidad funcional". También hay menos baños para mujeres que para hombres, aún menos son los habilitados para personas con diversidad funcional. Dado que muchos edificios públicos, los de las empresas y fábricas incluidas, fueron diseñados y construidos por hombres heterosexuales blancos y con cuerpos normativos en un momento en que pocas mujeres y personas con diversidad funcional estudiaban en universidades o trabajaban en bloques de oficinas, por señalar dos ejemplos, estos grupos fueron pasados ​​por alto o ignorados. Aunque hoy en día existen baños públicos para mujeres y personas con diversidad funcional, su número sigue siendo bajo. Como investigadoras de arquitectura y diseño, Kathryn H. Anthony y Meghan Dufresne señalan en su texto "Potty Parity in Perspective: Gender and Family Issues in Planning and Designing Public Restrooms" (2007) que esta forma de discriminación tiene efectos sobre la salud, especialmente para las mujeres. Casi una cuarta parte de todxs lxs adultxs con órganos reproductores femeninos está menstruando en este momento. Las mujeres también son más propensas a sufrir incontinencia o tener que cuidar a niñxs pequeñxs. Esos son factores de estrés, más aún cuando no hay baños (gratuitos) disponibles.

Sólo los cubículos de los llamados baños de mujeres están (a menudo, no siempre) equipados con contenedores sanitarios. Para aquellos que se identifican como hombres, pero que, sin embargo, menstrúan, esto plantea uno de los muchos problemas que conlleva el diseño actual de los baños públicos. Incluso si los cubículos están equipados con contenedores sanitarios, el lavabo se encuentra fuera de éstos. Quien se lava primero las manos para poder cambiarse luego la compresa o el tampón, o vaciar la copa menstrual, todavía tiene que arreglárselas para abrir y cerrar la puerta del cubículo de manera higiénica sin entrar en contacto con nuevos gérmenes. El diseño espacial hace que sea imposible enjuagar la copa menstrual. Antes de vestirse de nuevo y salir del cubículo, sólo puede limpiarse la sangre de las manos de manera incómoda e improvisada con la ayuda del papel higiénico o con toallitas húmedas que haya traído consigo.
 
Activistas de la iniciativa "People in Search of Safe and Accessible Restrooms" (PISSAR). Imagen de la publicación That’s Revolting! Queer Strategies for Resisting Assimilation.
[Fuente
Estudios como el artículo de Jody L. Herman "Gendered Restrooms and Minority Stress" revelan que el diseño convencional de baños públicos no sólo ignora y excluye a las personas transgénero y de género-no-conforme, sino que también las expone al peligro y puede conducir a situaciones de conflicto. Según una encuesta detallada en el artículo de Herman, al 18 por ciento de lxs encuestadxs se les ha negado el acceso a un baño público, el 68 por ciento ha sufrido acoso verbal, como por ejemplo el cuestionamiento de su género, mientras que el 9 por ciento incluso fue agredido físicamente. El 54 por ciento de lxs encuestadxs informaron sobre problemas de salud atribuibles al hecho de evitar baños públicos (como resultado de aguantarse, por ejemplo). Estos hallazgos muestran que dichas instalaciones no son accesibles y seguras para todxs por igual.


La lista de verificación creada por PISSAR, publicada en el libro
That’s Revolting! Queer Strategies for Resisting Assimilation.
Foto: Anja Neidhardt, Depatriarchise Design.
[Fuente]

¿Cómo se puede hacer que los baños públicos sean seguros, accesibles y utilizables por todxs? En 2003, estudiantes de la Universidad de California en Santa Bárbara pusieron en marcha la iniciativa "People in Search of Safe and Accessible Restrooms" (PISSAR). Equipados con una cinta métrica, un portapapeles y una lista de verificación, se pusieron en marcha para patrullar, evaluar, documentar y mapear todas las instalaciones del campus. Su lista de verificación incluía preguntas sobre la señalización de la puerta del baño, sobre la disponibilidad (o no) de pasamanos, sobre la altura de los espejos, lavabos y dispensadores de tampones, y sobre la disponibilidad y ubicación de los cambiadores para bebés. Además de llamar la atención sobre el tema, lxs activistas y los datos que recopilaron ayudaron a resaltar las fallas y presionaron a lxs gerentes de las universidades para que las abordaran. Los esfuerzos de PISSAR no sólo resultaron en el rediseño de los baños, sino también en que la universidad acordó, como política, que todos los futuros proyectos de construcción deberían tener baños accesibles y de género neutro. Aunque el grupo se ha disuelto desde entonces, ha inspirado a muchxs otrxs activistas.




La lista de verificación creada por PISSAR, publicada en el libro
That’s Revolting! Queer Strategies for Resisting Assimilation.
Foto: Anja Neidhardt, Depatriarchise Design.
[Fuente]


Los estudios de arquitectura y diseño deberían aprender de estas iniciativas y trabajar en soluciones. Por supuesto, también las leyes y las normas tienen que cambiar, pero lxs diseñadorxs pueden contribuir significativamente a repensar los encargos públicos y privados. Muy a menudo, los estudios proponen instalaciones basadas en cubículos de género neutro, de planta abierta, que todavía se basan en una separación de inodoros y lavabos. Son sólo una solución superficial. Todavía discriminan a las personas que menstrúan. Y también a las mujeres que buscan un momento para ellas mismas, mirarse al espejo o acomodarse el pañuelo. Momentos en los que todxs deberían sentirse segurxs. Pero el espacio compartido en el que se colocan los lavabos y los espejos no ofrece refugio a la mirada masculina. El estrés que sienten puede ser incluso mucho mayor para lxs supervivientes de violencia sexual.

El concepto de las instalaciones basadas en cubículos y de planta abierta debe ser reemplazado por habitáculos individuales y accesibles, cada uno con un solo inodoro, un contenedor sanitario, un lavabo y sin señalización específica de género. Como consecuencia, no sólo habría suficiente espacio para lxs usuarixs con sillas de ruedas, sino también para las personas con carrito de bebé, y niñxs y personas que necesitan asistencia. Los baños públicos deben diseñarse de manera que sean seguros y accesibles para todxs. También tiene que responder a todas las necesidades y cuidar lxs supervivientes de violencia sexual, especialmente las mujeres y las personas transgénero.

Otras Lecturas:
  • Kathryn H. Anthony y Meghan Dufresne, “Potty Parity in Perspective: Gender and Family Issues in Planning and Designing Public Restrooms”, Journal of Planning Literature, 2017
  • Jody L. Herman, “Gendered Restrooms and Minority Stress: The Public Regulation of Gender and Its Impact on Transgender People’s Lives”, The Williams Institute, UCLA School of Law, 2013.
  • Alison Kafer, Feminist, Queer, Crip, Bloomington: Indiana University Press, 2013.
  • Simone Chess, Alison Kafer, Jessi Quizar, Mattie Udora Richardson, “Calling all Restroom Revolutionaries!”, en: Mattilda Bernstein Sycamore (ed.), That’s Revolting! Queer Strategies for Resisting Assimilation, Berkeley: Soft Skull Press, 2008.

27.3.19

Renovaciones performativas de Alex Schweder

Rented Milk, 2012, Alex Schweder

Performative Renovations

SOAP, Schweder’s Office of Architectural Performances, ofrece renovaciones de los apartamentos de las personas a través de cambios en las formas en que se utilizan en lugar de hacer cambios físicos en el espacio. Suponiendo que las personas usan sus espacios domésticos para performar sus identidades, personalidades y relaciones, tengo una conversación de una hora con mi participante para articular en colaboración quiénes quieren llegar a ser a través de su espacio y diseñar una performance para convertirse en esa persona. Como arquitecto, luego voy a su casa por primera vez, me visto como ellxs, represento el primer ensayo de la performance y luego me tomo una foto en esa situación que finalmente se cuelga en la casa como una instrucción para la renovación.

OK Boyfriend, Alex Schweder

Tub Service, Alex Schweder

SCHWEDER, Alex, «Performative Renovations,» en alexschweder.com, consultado el 27.03.2019 [Traducción propia]


A Piss-Poor Performance

Comencemos con la pareja casada de Heike y Bill (no son sus nombres reales) que son alemana y estadounidense respectivamente. Los hombres alemanes, según Heike, están menos preocupados que sus homólogos estadounidenses por actuar como una persona masculina en casa. Bill, sin embargo, asocia sentirse libre de hacer lo que él quiere en el baño con la sensación de estar en casa; le gusta estar de pie en el baño para orinar. Esto disgusta a Heike. Ella dice que cada vez que oye a Bill usar el baño de esta manera, tiene la imagen de sí misma arrodillada limpiando su orina; este no es el tipo de mujer que es o quiere ser. Bill se defiende señalando que él limpia el baño a menudo. La tensión entre ellos aumenta y ella responde secamente que aunque él tal vez limpia el baño una vez a la semana, salpica el inodoro con su orina varias veces al día. Surge la pregunta de por qué Bill simplemente no se sienta a orinar, a lo que él responde que se siente afeminado haciendo eso, y con toda la persistencia de Heike, él se sentiría "subordinado" si sucumbiera a lo que él veía como exigencias de ella. Con el aumento de la temperatura emocional, Heike responde que su sentimiento de "afeminado" mientras se sienta para mear es ridículo. "Eso es absurdo, ¡yo no me siento como un hombre cuando meo de pie en la ducha!" grita ella. La cara de Bill se vuelve pálida; no tenía idea de que Heike orinaba en la ducha. "Yo no meo en la ducha. Eso es asqueroso," dice. "Te levantas más temprano que yo, lo que significa que piso tu pis cuando me baño después de ti." "Bueno, así es como yo me siento cuando uso tu váter salpicado," le reprocha,"y además, el agua de la ducha lo limpia todo, que es más de lo que tú haces."

Hace siete años comencé una práctica arquitectónica en la que renuevo los hogares de las personas cambiando las formas en que usan, discuten y piensan sobre ellos más que a través de cualquier cambio material. Como parte de esta práctica, me reúno con las personas en mi estudio para una conversación de una hora sobre sus casas. El éxito de esta rama discursiva de lo que yo llamo arquitectura performativa me ha llevado a establecer SOAP (Schweder’s Office for Architectural Performances). El diálogo anteriormente mencionado ocurrió cuando Heike y Bill vinieron a mí con una renovación específica en mente. Desde el altercado, está claro que el baño – y la forma en que lo usan los hombres y las mujeres – es un punto crítico y un lugar de lucha tanto para nuestra identidad de género como para la forma en que las mujeres y los hombres se relacionan entre sí.

Los seres humanos han diseñado esta cosa – el baño – un lugar donde nuestro interior corpóreo está exteriorizado, donde nuestros cuerpos se convierten en no-nuestros. En el baño o en el váter somos más que simples animales que están de pie o sentados.

Por supuesto, tanto si elegimos pararnos como sentarnos no es algo arraigado sino aprendido. "No se nace mujer, se llega a serlo", declaró Simone de Beauvoir en The Second Sex (1973). El psicoanalista Jacques Lacan también vio las diferencias de género como ilusorias. Para él, la segregación de los baños de hombres y mujeres es la culminación de las "leyes de la segregación urinaria;" éstas se imponen cuando lxs niñxs pequeñxs son entrenados para ir al baño, cuando a los niños y las niñas se les enseña a adoptar posturas específicas para orinar.

[...] 

Regresemos entonces a Heike y Bill, a quienes dejamos atrincherados y enojados por las salpicaduras de orina tanto en la ducha como en el váter. Un análisis de su diálogo revela que lo que cada uno quería tenía menos que ver con una idea de género que con el control. Bill sintió su poder comprometido – ya que para muchos hombres el poder está asociado con la masculinidad, dificultando la separación de los dos – si deja que Heike le controle a través de la forma en que mea. Por otra parte, Heike se sintió forzado a performar una femineidad que no le gustaba. Su renovación arquitectónica fue que cada uno pudiera dar su opinión sobre cómo el otro usaba el baño para orinar. Ambos expresaron disgusto por la suciedad percibida del otro, y ambos podrían influir en el otro al cambiar la forma en que se comportaban. Al final, ambos dejaron caer sus armas simultáneamente: cada uno acordó dejar de orinar de pie cuando estaba en casa. Por ello deberíamos hacerles a ambos una ovación sentadxs.


SCHWEDER, Alex, «A Piss-Poor Performance,» Dirty Furniture: Toilet, 3/6, 2016, pp. 98109 [Traducción propia]

6.3.19

Los urinettes en Londres

Bombachas de lino blanco de la Reina Victoria, hacia 1860, Gran Bretaña.

Urinettes

En Londres tuvo lugar un experimento de corta duración alrededor de 1898, cuando se instalaron las llamadas urinettes a modo de prueba en un baño público para mujeres no identificado. Más pequeños que los cubículos convencionales, con cortinas en vez de puertas, se tiraba de la cadena automáticamente como el urinal de hombre. Sin embargo, lo que fue quizás más avanzado que su diseño fue que solo se cobraba medio penique para usarlo. 

Para entender por qué esta propuesta fue tan radical, es importante ponerla en el contexto del Londres victoriano tardío. Las mujeres de entonces que buscaban los baños públicos tuvieron que lidiar con dos obstáculos principales: en primer lugar, tenían que encontrar los baños; y en segundo, tenían que poder pagar para usarlos. Mientras que los hombres podían usar urinarios sin costo alguno y pagar solo un centavo por un cubículo, a las mujeres se les cobraba un centavo siemprelo cual, como George Bernard Shaw observó correctamente, era un "precio absolutamente prohibitivo para una mujer pobre."1 Según Shaw, "ningún hombre ha pensado jamás en esta dificultad hasta que se lo han señalado". Shaw culpó a esta ignorancia generalizada de "la barrera de lo innombrable," que impedía la discusión abierta y libre de las necesidades femeninas.2 En su mayor parte, las funciones corporales de las mujeres—embarazo, menstruación, defecación, miccióneran territorio desconocido, una "oscuridad enmarañada serpenteante" que evocaba el espectro de la sexualidad y el cuerpo femenino incontrolable en la mente popular.3

Las urinettes, sin embargo, intentaron proporcionar una solución de ingeniería para el problema del cobro de centavos. Al igual que los urinarios, las urinettes eran más baratas y más eficientes espacialmente que los sanitarios tradicionales. Además, a pesar del hecho de que el vestido de las mujeres en la década de 1890 todavía era restrictivo, su ropa interior se abría en la entrepierna, sin botones ni abrochaduras. Esta apertura significaba que los urinarios femeninos podrían haber sido más cómodos y más fáciles de usar para las mujeres de lo que serían hoy.

Pero a pesar de que se continuaron instalando, al menos, en la década de 1920, las urinettes nunca parecieron ganar una gran aceptación. Una paciente de Havelock Ellis, Florrie, hizo referencia a la presencia de una urinette en Portsmouth solo para señalar que era estrepitosamente impopular.4 Aunque no hay evidencia histórica de por qué tales experimentos fallaron, lo más probable es que fueran víctimas de un problema mayor al que se enfrentan los baños para mujeres. Al mirar el plano en planta de 1898 para el baño con urinettes y un lavabo, el lado de los hombres tiene siete cubículos, quince urinarios y dos lavabos. Esta asimetría no era accidental, pero era estándar en los baños de esos tiempos.5 



Plano de baño público de Londres de 1898 con urinettes femeninos. De George B. Davis y Frederick Dye, A Complete and Practical Treatise upon Plumbing and Sanitation, 1898.
[Fuente]
Como los ingenieros George Davis y Frederick Dye explicaron en 1898, el problema era que las mujeres a menudo no usaban su lado, con la consecuencia de que los baños para "el sexo débil" eran "más a menudo fracasos, financieramente y prácticamente, que un éxito."6 En consecuencia, se les proporcionaron menos. Sin embargo, la razón por la cual los baños de las mujeres eran fracasos financieros notorios no era simplemente porque las mujeres más pobres no podían permitirse usarlas. La realidad era que, lejos de ser usado universalmente por mujeres, los baños públicos a menudo eran rechazados por ellas, ya sea por temor, disgusto o, como expresaron Davis y Dye, un "peculiar exceso de pudor" que forzó sus cierres.7

Con esta revelación, el panorama se vuelve considerablemente más complejo. Los baños públicos de mujeres estaban claramente definidos por las nociones contemporáneas de la decencia y la feminidad. Pero el cierre de los baños femeninos también nos recuerda que las mujeres victorianas estaban tan involucradas en estos discursos como los hombres victorianos, en la medida en que a menudo anulaban sus propias necesidades físicas cuando estaban en público.

[1] George Bernard Shaw,
"The Unmentionable Case for Women’s Suffrage," en Practical Politics, ed. Lloyd J. Hubenka (Lincoln: University of Nebraska Press, 1976), 104.
[2] Ibid., 103.
[3] Jennifer Bloomer, "The Matter of the Cutting Edge," en Desiring Practices, ed. Duncan McCorquodale, Katerina Redi, y Sarah Wigglesworth (Londres: Black Dog, 1996), 15.
[4] Florrie señala que las mujeres huían de las urinettes "con horror." Citado en Simone de Beauvoir, The Second Sex, ed. y trans. H. M. Parshley, (1949; Londres: Vintage, 1997), 303.
[5] Esta asimetría sigue presente. Un estudio realizado por el Departamento de Medio Ambiente de Estados Unidos en 1992 determinó que la proporción promedio de baños de hombres y mujeres en teatros y cines es de cincuenta y tres a cuarenta y siete. El ideal sería de unos treinta y ocho a sesenta y cuatro. Grace Bradberry, "Why Are We Waiting?" The Times, Septiembre 6, 1999, sec. 3, p. 37.
[6] George B. Davis y Frederick Dye, A Complete and Practical Treatise upon Plumbing and Sanitation Embracing Drainage and Plumbing Practice etc. (Londres: E. and F. N. Spon, 1898), 171-72.
[7] Ibid., 182.

GERSHENSON, Olga, ‎PENNER, Barbara (eds.), Ladies and Gents: Public Toilets and Gender, Temple University Press, Philadelphia, 2009, p. 143-144. [Traducción propia]